Monday, March 13, 2006

El Guión y los Personajes

Durante seis años consecutivos la serie “Pandillas: guerra y paz” ha intentado abarcar las problemáticas sociales que más aquejan a los jóvenes que viven en sectores populares de Colombia, particularmente Bogotá, sin embargo, la carga violenta de las escenas ha sido motivo de controversia y deja en entre dicho lo favorable de la serie.

La fidelidad a la investigación debe ser un elemento fundamental a la hora de producir una serie de entretenimiento que recrea una problemática social. La serie “Pandillas, guerra y paz” surgió de un informe que Gustavo Bolívar –el creador y libretista de la serie- leyó, donde se registraba que sólo el 10 por ciento de las muertes violentas en el país eran causadas por el conflicto armado, de allí planteó el tema de la violencia a manos de la delincuencia común para el programa 'Unidad Investigativa', donde se le pidió que escribiera una serie completa.

El programa tiene investigación, aunque también cae en los esquemas de los dramatizados tradicionales que se muestran fieles a las instituciones culturales que marcan la sociedad colombiana: la familia, la religión (católica), la ley (ejercida por el ejército y la policía), por medio de diferentes tipos de personajes que representan a los miembros de una comunidad en la localidad 19 de Bogotá (Ciudad Bolívar).

“Pandillas, guerra y paz” recrea el drama de los delincuentes juveniles, sus amores, sus tristezas, sus alegrías, su bondad, pero sobre todo su maldad. La serie gira en torno al proceso que vive el protagonista de la historia: Richard, quien es representado como un muchacho que pasa de ser brillante en la escuela, a ser uno de los delincuentes más peligrosos del país. Se dedica a vender droga en los colegios, a robar y a matar, lo cual lo convierte en un narcotraficante muy importante y adinerado, dando un nuevo giro a su vida en la serie, cuando se enamora de Adriana Villamizar su abogada.

La serie aborda al joven como un sujeto peligroso, portador de muerte, uniforme, rebelde, conflictivo, vinculado al delito, el cual es vulnerable a ser víctima o victimario de problemáticas sociales como prostitución, abuso sexual, drogadicción, trata de blancas, narcotráfico, satanismo, homicidio, entre otros. Se vinculan personajes como Javier, el primer líder de la pandilla, quien desde muy pequeño fue raptado del seno de su madre por un narcotraficante que intentaba presionarla para que cambiara una decisión judicial. Javier creció en las comunas de Medellín donde aprendió a delinquir, luego, llegó a Bogotá y formó su pandilla en Ciudad Bolívar ayudado por "el tío" quien lo raptó. Poco a poco, Javier empieza a convocar gente por intermedio del expendio de drogas ilícitas en un sector preestablecido, donde con el tiempo ejerce total dominio, lo que genera conflictos con una alta dosis de violencia frente a otras agrupaciones delictivas. Luego va a parar a la cárcel y por diferentes coincidencias de la vida encuentra a su madre quien es una reconocida juez de la República.

El programa más allá de ser un dramatizado nacional, es en buena parte una representación “subjetiva” de la realidad, ya que lleva incorporada los conocimientos, valores, ideologías, etc, del creador de la serie. Jóvenes que viven historias reales y que a medida que va pasando el programa van construyendo el personaje con rasgos de su personalidad. La serie ha sido muy controvertida por la carga de violencia que tienen las escenas, sin embargo, jóvenes como José Hurley Rojas quien interpreta a Rasputín, vive en el barrio Jerusalén en Ciudad Bolívar y tiene amigos que son pandilleros, asegura que muchos de ellos dicen: “en la realidad existe mucha más violencia”.

Hay que destacar que nunca se había trabajado un tema con tal simpleza en un canal comercial, el hecho de que la serie se encuentre lejos de la estética que acostumbran utilizar novelas y dramatizados dice mucho de lo que puede lograrse a nivel teórico, conceptual y creativo con nuevas propuestas alejadas del tradicional mercantilismo de los medios.

Muchos de los actores fueron escogidos en una convocatoria que se hizo a pandilleros de todas las ciudades del país, entre los que fueron elegidos: Rasputín, Pecueca, Shampoo, Casi Nadie, creando de esta forma una tenue línea entre realidad y producción mediática social.

Sin embargo, “Pandillas, guerra y paz” es un programa donde sus personajes son el producto de la invención de su libretista, a pesar de que la prioridad de la serie, es basarse en la realidad de un segmento de la población juvenil urbana que ejerce la violencia (física, sexual, verbal, psíquica, etc) y que no es conocida por algunos sectores de la sociedad.

De allí que algunos jóvenes encuentren en la serie “un espejo en el cual reflejarse”, ya que hoy en día existe en ellos una gran preocupación por poderse identificar, y en el programa, hallan muchachos que hablan su mismo lenguaje, visten similares atuendos, viven sus mismas carencias y comparten sus mismos ideales (de allí que “Pandillas, guerra y paz” haya obtenido uno de los primeros lugares en audiencia)[i], sin embargo, en mi concepto algunos de los términos y signos utilizados para representarlos resultan innecesarios y un poco reiterativos, lo cual puede redundar en el aprendizaje de nuevas formas de agresión, por ejemplo, por medio del lenguaje.

En conclusión, la identidad del joven se ve moldeada por la influencia mediática[ii], ya que ahora la juventud no actúa de forma espontánea como resultado de una débil identidad individual, producto de los problemas de la organización social contemporánea que reconoce al individuo por el trabajo que desempeña y las propiedades que posee, por lo cual, los jóvenes son necesariamente formados y representados como sujetos materialistas.

[i] SANDOVAL, Marithza y ARDILA, Rubén, Estudio de los hábitos de consumo de televisión en adolescentes bogotanos, consúltese en: http://www.cntv.org.co/images/dynamic/chapters/426/rae%20unal%20jovenes.doc

[ii] ESCOBAR, Manuel Roberto et Al., (2004), Agrupaciones, Culturas Juveniles y Escuela en Bogotá, Informe final, Universidad Central, pp.191, Bogotá, (MIMEO).

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